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DESDE CUBA
Misoginia Vs. Marti
Según el diccionario Encarta, el que odia a las mujeres,
manifiesta aversión hacia ellas o rehuye su trato, en un misógino. Martí
era totalmente opuesto a esto, pues manifestaba que no se debía hablar
mal de mujer.
En los últimos meses, el gobierno cubano ha tenido en mira a las
mujeres, comenzó por las Damas de Blanco y la Congresistas de Estados
Unidos de América Ileana Ross Lehtinen, hizo un alarde de inteligencia
los días 19, 20 y 21 de mayo en el programa televisivo “Mesa Redonda”,
donde vuelve a involucrar a varias mujeres y finalmente en el prologo
del libro “Fidel, Bolivia y algo más”, arremete contra dos mujeres, en
este caso, sin nombrarlas.
Según sus propias palabras, el objetivo de esta mención es
“Desenmascarar los métodos pérfidos y cínicos del imperio”.
Pero como quiera que sea, es una novedad, ya que antes no se hablaba de
esas cosas, con nombre, como se hizo primeramente, o sin nombre, como
ahora destaca Fidel Castro en el prólogo del libro, son hechos que se
mantenían totalmente ocultos, bajo una sombra de total oscuridad.
Hay que conocer la historia de este régimen totalitario, para poder
entender la explicaciones que da el ex presidente en el citado prólogo,
los que no están relacionados con los sucesos del país indiscutiblemente
se quedarán sin saber a quienes se refiere.
Inicialmente se alude a la doctora Hilda Molina Morejón, reurocirujana
que tiene prohibido salir de la Isla desde hace catorce años. Quiere
decir que es una historia antigua, hay jóvenes que ni siquiera saben
quien es y que cargo ocupó. Esta prohibición se extendió hasta su
octogenaria made enferma, la cual –finalmente– después de dos años sin
entregarle siquiera el pasaporte, pudo reunirse con su familia en
Argentina, el pasado 24 de mayo.
Sobre por qué no deja viajar a la doctora Hilda Molina Morejón, escribe
en un lenguaje que no se entiende, puede decirse que es como una orden
imperial, algo mayestático: “Se le niega a ella la solicitud de viajar
al exterior. No debe cederse ante ese chantaje: fue la decisión”. Pero
no sin antes haber denigrado con una cantidad alarmante de injurias de
ella y de su familia. Quien conozca de este tema, que durante años ha
estado en la palestra publica, puede imaginar que la Dra. Hilda Molina
es una obsesión de las muchas que tiene Fidel Castro.
Después arremete contra Yoanis Sánchez, en un cambio total de
generación. A la joven se le otorgó el premio Ortega y Gasset, del cual
dice el anciano enfermo:…”uno de los tantos premios que propicia en
imperio para mover las aguas de su Molino”.
Reproduce en el Prólogo las palabras textuales de Yoanis, que salieron
en un cable de Notimex el pasado 26 de Mayo y se muestra preocupado
porque exista una consigna de generalizar a toda la juventud el
pensamiento de la bloguera. No se queda España sin su poco de veneno,
cuando afirma:… “envíados especiales para realizar labor de zapa y
prensa neocolonial de la antigua metrópoli española que los premie”.
A esta muchacha tampoco se le permitió viajar a España a recoger su
premio. Aunque para cualquier persona que viva en un país democrático,
esto parezca absurdo, la salida de Cuba de estas mujeres se convierte en
un problema de Estado. Manipulado a los más altos niveles y bajo la
única decisión del Comandante en Jefe, según él mismo quiere que se
conozca.
El esposo de Yoani tuvo una respuesta valiente, sin que los detractores
puedan decir que es un asalariado del imperio, ya que no tiene ningún
vínculo con la oposición interna. Él le recordó al ex mandatario, los
nombres de todas los personajes “indeseables”, por decirlo de alguna
manera suave, que habían recibido la Orden José Martí por parte del
régimen cubano, la mayoría de sus propias manos. De esta forma, el
dictador ofende también a nuestro Apóstol.
Algunos piensan que Fidel Castro no está en la capacidad de escribir
estas cosas, pero como un hecho político está bajo su firma, y tiene el
matiz de “disparates” a los que nos tiene acostumbrados, el saltar de un
tema para otro, sin vinculación alguna, lo que indica que parece escrito
por él, o la simulación es muy buena.
Sólo cabría preguntarse, si esa fobia hacia las mujeres está relacionada
con algún hecho de su infancia, y en particular con su señora madre, que
según sus biógrafos no logró inscribirlo hasta depués de su
adolescencia.
Sea lo que sea, esté él en condiciones de escribir o no, las mujeres que
disienten o participan de alguna forma en las actividades de la
oposición, dentro o fuera del país, deben poner sus barbas en remojo,
según el dicho popular. En ese caso, mejor su cabellera, y ¡pobre de
aquéllas que la tengan larga!
Martha Beatriz Roque Cabello
Ciudad de La Habana, 23 de junio de 2008
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