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DESDE CUBA
“Apartheid en los Servicios Médicos Cubanos”
Por Dr. Darsi Ferrer, dir. Centro de Salud y
Derechos Humanos; Juan Bruno Zayas.
La Habana, 27 de junio de 2008.
Adolfo tiene un tumor en la próstata que ya hizo metástasis en otros
órganos y lo está matando, pero eso es sólo una parte de su problema. El
doctor que sigue su caso le indicó Trofín para paliar la anemia severa
que presenta. “Es un medicamento cubano, con propiedades antianémica y
reconstituyente”, le comentó en la consulta.
Lo que ignoraba el enfermo es que esa medicina sólo la venden en las
farmacias de servicios exclusivos para extranjeros, no existe en los
dispensarios destinados a los nacionales.
Otros medicamentos de producción nacional también están vedados a la
población, como es el caso de la Melagenina, que se utiliza para
combatir el Vitiligo, el Factor de Crecimiento, el Interferón, por solo
mencionar algunos.
El Gobierno justifica la segregación alegando la necesidad de captar
divisas convertibles. Con ese fin implementó en el país un sistema de
salud diferenciado, que cuenta con servicios de excelencia, en
instituciones como el Hospital Cira García, Las Praderas, el Centro
Internacional de Retinosis Pigmentaria, el Centro de Restauración
Neurológica, entre otros.
Muchos extranjeros vienen a la Isla atraídos por la modalidad del
turismo de salud. Disfrutan del clima y de la naturaleza, además reciben
atención médica de muy buena calidad en instituciones impecables, con
profesionales bien capacitados, donde disponen de todos los recursos y
tecnología de punta.
Los convenios firmados con varios países, que se enmarcan en la
Operación Milagros, posibilitan que otros miles de foráneos se curen o
alivien sus dolencias gracias a la medicina cubana.
Más de mil millones de dólares ingresan al país anualmente por la
exportación de profesionales, equipos y recursos médicos. Actualmente
unos 25 mil galenos laboran en países de África y Latinoamérica, en las
llamadas misiones internacionalistas.
Los privilegios en la Salud alcanzan para favorecer a las instituciones
destinadas a la atención de los miembros de la cúpula del poder y de los
militares de alto rango. Tal es el caso de la Clínica Koly, el Centro de
Investigaciones Médico Quirúrgircas (CIMEQ), el Hospital Almeijeiras y
otros.
Mientras, la propaganda oficialista se empeña en enseñarle al pueblo lo
humillante que fue el régimen racista de Pretoria en Sudáfrica. En
mantener vivo el recuerdo de los carteles de “sólo para blancos” que
decoraron la realidad de los EEUU hasta la década de los 60´. Y, por
supuesto, en la pretensión de que se entiendan las “ventajas” de la
justicia social y de la igualdad de derechos que garantiza el sistema
marxista leninista.
En días recientes se eliminaron las prohibiciones que impedían a los
cubanos alojarse en los hoteles, alquilar autos, comprar celulares y
equipos electrodomésticos.
Hasta ahora, para Adolfo y los enfermos en situación similar, las
opciones médicas se limitan a sufrir las consecuencias del deterioro
paulatino en la red de hospitales y policlínicas ruinosas de los cubanos
de a pie, con graves carencias de profesionales, insuficiencias en los
servicios básicos y las farmacias desabastecidas.
Quizás por eso cuando su señora averiguó que el frasco de 235 ml de
Trofín cuesta 8 dólares y que sólo se lo venden a los extranjeros no
pudo contenerse y exclamó: “mi esposo se me va a morir sin el
medicamento”.
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